CICLO “OTRO TEATRO” ÚLTIMO TREN A TREBLINKA

Descripción

Miércoles 5 de Agosto de 1.942. Varsovia. Un orfanato con 200 niños judíos, liderado por el Doctor y pedagogo Kòrczak, que junto con su inseparable colaboradora Stefania Wilczynska formó allí una verdadera república infantil. Trabajando mano a mano con los niños creó una Constitución con sus leyes, reglamentos, y también un Código Penal. Seremos espectadores (pero a la vez nos sentiremos parte de ellos, ya que estaremos aposentados en sus camas-literas) de su último día en este orfanato, siendo así partícipes directos de su organización interna, rutina diaria, sus relaciones, su búsqueda infatigable de sustento, sus miedos y alegrías… Asistiremos a uno de sus juicios… Y seremos también testigos del momento en el que reciben la más cruel de las noticias: deben abandonar inmediatamente el orfanato y dirigirse al tren que les conducirá a las cámaras de gas construidas en el campo de concentración de Treblinka, donde los nazis habían exterminado ya a centenares de miles de seres humanos. Nuestro espectáculo es un homenaje a estas víctimas y un recuerdo a Janusz Korczak, ese ser excepcional que luchó hasta la muerte por dignificar la vida de los niños; pero también una denuncia que señale con dedo acusador cómo todavía hoy, la mayor parte de los pobres del mundo son niños, y la mayor parte de los niños son pobres. OBJETIVOS DEL PROYECTO Es tal la fascinante personalidad de Janusz Korczak, ese hombre poliédrico, y tan rompedoras las ideas pedagógicas que concibió, que aún sin haber protagonizado ese épico final su figura merecería nuestra atención. Es su vida, y no su muerte lo que nos parece fascinante, porque siendo difícil morir por una idea, lo verdaderamente heroico es vivir por una idea, hora tras hora, día tras día. Y su idea, su pasión y su obsesión fue la infancia. Nadie hasta entonces había visto a los niños con los ojos de Korczak, no como los hombres y mujeres del mañana, sino como personas con derechos a quienes se debe, antes de nada, respetar. Respeto al niño; Respeto por su ignorancia; Respeto por su laboriosa búsqueda de saber; Respeto a sus fracasos y sus lágrimas. Respeto por los minutos del tiempo presente. Respeto por cada momento que pasa. Korczak rechazó siempre las loas por su sacrificada labor. Él no sentía tal “sacrificio”, la labor de toda su vida fue consecuencia directa del amor que sentía por los niños: “No me sacrifico por los niños, lo hago por mí mismo. Soy yo el que les necesita”. Korczak confiesa haber pedido, de joven, a un Dios en el que apenas creía, que le concediera una vida hermosa y difícil. La tuvo. Igual de hermosa y difícil que su propia muerte. Tenemos una maravillosa historia que contar, la de Korczak con sus pupilos y sus huérfanos al que queremos recordar como memoria de lo que no puede volver a ocurrir, al que queremos homenajear porque en esos acontecimientos que rodean su historia se manifiesta lo más oscuro y lo más luminoso del alma humana, como si no pudieran existir lo uno sin lo otro. Y no fue su inmolación lo más heroico de su vida, aun siéndolo mucho, sino su vida día a día. Korczak decía “lo más fácil es morir por una idea, como en una película, lo difícil es vivir por una idea día tras día”. Naturalmente nos fascina que alguien sobre el que tuvo que primar el instinto de supervivencia, como sobre cualquier ser humano, lo venciera por amor y coherencia. Pero su verdadera hazaña fue la lucha por la transformación de su entorno, su entrega a los más frágiles, y a los más frágiles de entre ellos, “los locos bajitos” y lo que peleó para mejorar sus condiciones y dignificar sus vidas. Y esto enlaza con otro de los objetivos del proyecto: dar a conocer algo de su legado pedagógico, humano y social como lo han hecho las corrientes pedagógicas más modernas que han estudiado a fondo sus prácticas autogestionarias y las han
aplicado. Sabemos también que en base a los planteamientos de Korczak se elaboró la Convención de los Derechos de los Niños (Ginebra 1959) que en sí misma es encomiable por lo que supuso de reconocimiento a los derechos de la infancia; un logro sobre todo para nuestro primer mundo. Pero también sabemos que con respecto a la infancia, desgraciadamente, queda mucho por hacer. Queremos así mismo que nuestra obra denuncie esa situación, no del pasado sino del hoy, que sirva como revulsivo y como dedo acusador a una sociedad hipócrita que permite y alienta que eso siga ocurriendo “estamos enfermos de muchos errores y de otras tantas culpas,pero nuestro grave delito se llama abandono de la infancia; descuido de la fuente de la vida. Muchas cosas que necesitamos pueden esperar, el Niño no. A él no se le puede responder Mañana. Él se llama Ahora”. Queremos también reivindicar la universalidad de ese Korczak que fue judío y polaco, circunstancias coyunturales que determinaron su vida y su muerte, pero sobre todo fue un ser excepcional, adelantado a su tiempo; que puso todas sus energías, su conocimiento y su férrea voluntad al servicio de las víctimas más expuestas de los conflictos, los niños. “Compartió con los niños todas las horas del día y de la noche. Fue el médico, el limpiabotas, el contador de cuentos, el compañero de juegos, el bibliotecario, el tutor sentimental, el levantador de mesas, el fiscal de la Asamblea de Justicia, el editorialista de la Gaceta, el flautista, el actor, el payaso, el pelador de patatas, el luchador que conseguía el dinero para la subsistencia. Conocía sus secretos, sus vergüenzas, sus ilusiones, y cuando era posible oír el silencio del orfelinato, cumplía su última tarea: controlar la respiración de los niños dormidos.” ALZADO Y ESTRENO DEL ESPECTÁCULO Último tren a Treblinka ha recorrido ya las tres capitales vascas: Vitoria (Festival Internacional), Bilbao (Teatro Arriaga) y Donostia (VEA y CC Larratxo). Desde comienzos de Julio hasta finales de octubre el CC Larratxo se transformó en un orfelinato surgido en el gueto de Varsovia. Allí hemos estado en residencia gracias a la generosidad de Donostia Kultura y, especialmente, del CC Larratxo. Un numeroso grupo de actores y su directora, técnicos, escenógrafos, músicos, productores…convivimos con la gente de Altza en sus calles, en sus cafés, supermercados, bares y el 1 de octubre lo estrenamos y confrontamos con el público; los días de diario en sesiones para jóvenes y los fines de semana para público abierto. Este sorprendente y emotivo espectáculo se presentó dentro del marco de la Capitalidad 2016, con ayuda de Donostia Kultura, la Diputación Foral de Gipuzkoa y Gobierno Vasco. Es un “espectáculo para público familiar” pero no al uso, porque por una parte acoge al público adulto, pero también pueden acudir a él niños a partir de 10 años consiguiendo así que puede tener la representación un carácter intergeneracional.

Entrada: 10 euros

Abono 4 representaciones: 32 euros